Las cosas que mes gustan més del mundo

Una de las cosas que más me gusta del mundo es estar con mis hijos. La otra cosa que más me gusta del mundo es no estar con ellos. Las dos cosas son verdad a la vez. Necesitar espacio como madre no significa quererlos menos.

Cuando paso dos días fuera, me muero de ganas de verlos. Cuando vuelvo, abro la puerta y se me tiran encima. Laia quiere saber qué llevo en la mochila. Pol me cuenta todo lo que han hecho el fin de semana, todo a la vez y sin respirar. «¡Mamá, mamá, mamá, escúchame!» Los escucho. Los abrazo.

A la media hora, Laia llora porque Pol le ha quitado un coche. Pol llora porque Laia le ha mordido. Hay arroz en el suelo. No sé de dónde ha salido el arroz.

Y yo ya vuelvo a tener ganas de irme.

Pero si hace media hora me moría de ganas de verlos.

Pues sí. Las dos cosas.

Durante bastante tiempo pensé que necesitar espacio como madre significaba que no era una buena madre. Me sentía culpable por querer irme. A veces lo necesitaba desesperadamente.

El espacio no es un premio, es una necesidad. Es lo que me permite volver mejor. Con más tranquilidad, buen humor y paciencia. Tener ratos para mí, aunque a veces sean cortos, me sienta bien. Nos sienta bien a todos.

A ratos querría estar en cualquier sitio menos aquí. Y luego Laia se duerme encima de mí en el sofá, con la mano agarrada a mi cuello. Pol me pregunta, medio dormido, si mañana hay cole. Y yo no querría estar en ningún otro sitio.

La crianza, a veces, es así de confusa.


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