Hoy hemos sacado los tarros de cristal con conchas, legumbres, piñas y cosas que tenemos por casa. Los cartones que íbamos a tirar. Las pinturas. Lo hemos extendido todo por el suelo.
Durante un rato, recortan, pintan, mezclan colores, cuantos más mejor, pegan, y vuelven a pintar. Se lo pasan muy bien. Pol pinta rápido, sin pensárselo. A Laia le encanta pintar con los dedos y ponerse perdida.
Y cada cartón acaba siendo una pequeña obra de arte. Uno pintado de verde, lleno de conchas hundidas en la pintura. Como si fuera el fondo del mar. Otro es rosa y plateado, esparcido con los dedos. Otro, tres piñas en fila, casi ordenadas.
Al cabo de veinte minutos Pol ya tiene bastante y quiere hacer otra cosa (seguro que os suena). Laia decide que las legumbres también se pueden comer. Y freno a tiempo una pelea de pintura a base de pinceles volando.
Nos hemos divertido.
