repetició,insisrir,paciència,criança

Repetir, repetir, repetir…

«Pol, deberías vestirte, cariño.»
«Sí, ya voy.»

Al cabo de diez minutos.


«Pol, vístete, por favor.»
«Sí, sí, ya voy.»


Al cabo de diez minutos más.


«Pol, en cinco minutos nos vamos, ¿te puedes vestir???»
«Sí…»


«Poooool, ¡vístete YAAAA!»

Yo, enfadada.

Esta escena se repite en casa en bucle. Recoger los juguetes. Lavarse los dientes. Ponerse los zapatos. La servilleta.

«Ponte la servilleta. Ponte la servilleta. Ponte la servilleta… Ponte la servilletaaaa YA!»

Si soy sincera, me gustaría que lo hicieran a la primera. Pero tienen 3 y 6 años. No lo harán a la primera. Ni a la segunda. Ni a la tercera. Y probablemente tampoco a la cuarta.

Y a la cuarta ya estoy enfadada. No entiendo por qué les cuesta tanto. Estoy aquí, delante de ellos, hablando. No es difícil, ponerse la servilleta. Es una servilleta. Y aun así, nada. Como si no hubiera dicho nada.

Pero —y aquí viene el reto— no es personal. Ellos están en lo suyo. No es que no quieran ponerse la servilleta, es que en ese momento es mucho más interesante el color de la crema de verduras de hoy, si hay croquetas después, o el pedo que se acaba de tirar alguien.

«Lávate los dientes. Lávate los dientes. Lávate los dientes. Lávate los dientes YAAAA!»

Quieren sentarse en el sofá a leer cuentos. Claro. Es de noche, están cansados, y el sofá y los cuentos son el mejor plan del mundo. No es que no quieran lavarse los dientes, es que no quieren dejar el sofá. Normal. Yo tampoco lo quiero dejar cuando estoy leyendo ese libro que tanto me gusta.

Repetir cansa. Cansa la voz, de tanto subirla. Y cansa por dentro, esta sensación de estar siempre en la misma escena.

Lo que a mí me ayuda es no llegar a la cuarta. A la segunda, ya cambio de táctica: les acompaño. Elegimos la ropa juntos. Buscamos la servilleta. No siempre me acuerdo a tiempo — y entonces llego igualmente a la cuarta, enfadada. Pero cuando lo hago, me ahorro la escena entera de gritos y enfado. Y ellos también.

Hay momentos en que sí, en que todo es «no quiero» — y de eso hablaré otro día. Hoy va de repetir las cosas. Normalizar la repetición. Aceptar que durante una temporada (o casi siempre) tendremos que repetir.

Total, yo también repito. «Ya voy», «un momento»…


Si has llegado hasta aquí es que esto también te suena. Sigue el blog →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio